domingo, 9 de marzo de 2014

Informe semanal: 1ª semana de marzo

Esta semana no me ha ido nada mal. ¡Lo he conseguido casi todo! Las cosas que no he conseguido es porque, como siempre, se me han presentado imprevistos. Y aún así, me he leído Los 33. El círculo secreto, he acabado La foto de Nora (que me lo leí el fin de semana pasado porque está GENIAL), he conseguido acabar las 99 páginas de La noche de los peones, y además, he comenzado con El valle del asombro (que de momento me está gustando mucho).

La semana queda así, por lo tanto:

La foto de Nora: 232 páginas
Los 33. El círculo secreto: 190 páginas
La noche de los peones: 99 páginas
El valle del asombro: 74 páginas

Las páginas que me he leído en total esta semana son: 595 páginas

Lecturas conjuntas

Esta semana también estoy servida. Me he apuntado a dos sorteos, y si gano, estaré apuntada a las dos lecturas conjuntas, claro. Laky (Libros que hay que leer) es quien ha organizado las dos lecturas conjuntas, La simetría de los deseos y Siete días de gracia. Ambos libros me apetecen muchísimo, así que espero ganar alguno de ellos ^-^

Por otro lado, estamos esperando a que llegue Familia: alojamiento a tensión completa para poder comenzar la lectura que organizaron de este libro en Momentos de silencio compartido.

Sorpresas de la semana

Esta semana me ha llegado el libro que me ha hecho más ilusión recibir desde que abrí el blog: Las hojas de Julia, dedicatoria incluida de la autora, María Jeunet (grandísima escritora y mejor persona aún :D):



También he recibido Cien días de felicidad, que me parece que no podré empezar hasta dentro de un par de semanas :(



Espero recibir en esta semana el libro de Familia... y también mi primer pedido en Círculo de lectores (¡que pedí Legado en los huesos y estoy deseando leerlo!)

Sorteos

Esta semana me he apuntado a unos cuantos :D
Laky sorteaba 5 ejemplares de La simetría de los deseos (que no he ganado :( ), también sortea otros 5 ejemplares de Siete días de gracia, que si gano, me apuntaré a su lectura conjunta.
Por otro lado, El búho entre libros sortea un ejemplar de Detrás del cristal, de Mayte Esteban, que tengo muchas ganas de leer, así que ¡me apunto!


Cómo quedan los retos

Reto 5 al mes: Con La foto de Nora y Los 33. El círculo secreto, son 2 los libros que me he leído esta semana. Si sigue así la cosa, creo que podré completar los 5 libros ^^
Reto 50 al año: con los dos libros anteriores, ya sumo 15 libros.
Reto Generación Kindle: Ya van dos los libros que incluyo en este reto, y ambos son de la misma autora, María Jeunet. El segundo libro que incluyo es el de La foto de Nora.
Reto Genérico 2014: Con La foto de Nora, completo el género de amor (3/3). Los 33.El círculo secreto no lo he incluído en ningún género porque no sé dónde incluirlo, básicamente. Es un ensayo, pero el libro que quiero incluir en el género de Teatro, ensayo o poesía es el de 20 poemas de amor y una canción desesperada, así que no lo apunto en ningún género del reto y ya está.
Reto Sumando 2014: Con los títulos de este mes ya sumo 342 letras entre títulos y subtítulos.
#LeemosElQuijote: una vez más, no he podido leerlo esta semana. Pero no pienso dejarlo pasar. ¡Mañana subo los tres capítulos aunque sea lo último que haga con vida!

Propósitos de la segunda semana de marzo

Como me conozco, no voy a ser ambiciosa, porque luego no lo cumplo y me crispa los nervios. Siempre pueen surgir cosas a mitad de la semana (como la recepción de un libro para un encuentro, que es prioritario), que pueden desbaratar los planes. Pero bueno, allá va:

Acabar El valle del asombro (me quedan 603 páginas)
Acabar Apaches (me quedan 418 páginas)
Acabar La noche de los peones (me quedan 151 páginas)
Empezar Juego de tronos (¡que la primera semana de abril reseñamos!)

Y esto es todo por esa semana. ¡A ver si me da tiempo a todo! :D

viernes, 7 de marzo de 2014

Encuentro con Miguel Sáez Carral



El pasado 25 de febrero (sí, sí, me he retrasado un poquito :P) tuve el placer de conocer a Miguel Sáez Carral en un encuentro que tuvo lugar en El Terral, un bar de Madrid. Nos presentaba su novela Apaches, una historia basada en hechos reales que el autor ha publicado ahora pero que llevaba tiempo queriendo sacar a la luz. Su historia, en la que él es el protagonista.

Era un encuentro para bloggers, pero no al uso. Cuando llegamos,  fuimos a la planta baja del bar, donde había un sofá en el que se sentaron Miguel y su editora, y todos los demás nos sentamos alrededor.



Miguel nos contó que esta novela es su versión de los hechos, ya que todo el mundo tiene una versión. Nos cuenta que la trama del libro es real, pero cuando lo escribió no era literario; es decir, es “una trama real llevada a lo literario”.

Le preguntan a Miguel si todos los personajes que aparecen son reales, a lo que él contesta que sí, pero que no todos cumplen con el papel que tienen en la novela.

La verdad es que en todo momento Miguel se mostró receptivo, contestó a todo sin dudar, pero siempre que tocaba el tema de su padre se le trababan las respuestas. Llevaba mucho tiempo queriendo sacar a la luz esta historia, pero siempre tuvo claro que no la sacaría mientras su padre viviera, ya que no quería que sufriera al tener que revivir la historia de nuevo. Se nota que Miguel tiene en un pedestal a su padre, tanto en la novela como en la vida real… Y es que ¿hasta dónde llegaríamos por nuestros padres? Miguel llega muy lejos, y la verdad es que aunque el fin no justifica los medios, en este caso esta afirmación es muy banal. Una vez hubo escrito su propia historia, como lo cuenta tal y como lo vivió, nos dice que antes de publicar nada, pidió permiso a sus hermanas, porque también es una historia que les toca muy de cerca a ellas. En cuanto obtuvo su permiso, se decidió a publicarla.

Nos dice que no le cuesta contar esta historia, en el sentido de que lleva toda la vida contando historias, pero reconoce que le causó dolor escribirla y que incluso a veces tenía que parar porque se le empañaban los ojos al recordar todo lo que vivió.

Cuando la gente que le conoce lee la novela, piensa que hay más ficción que real, cuando todo lo que hay es real, e incluso él mismo reconoce que algunas cosas las ha tenido que “maquillar” para que fuera más verosímil (nos pone el ejemplo de que el dinero que pierde en la novela es muchísimo menos del que pierde en la vida real). Lo que nos dice el autor es que “no importa lo duro que sea el golpe, de todo se sale”.               

Le preguntaron a Miguel si consideraba que su novela pertenecía al género negro, y el mantiene que no, que es una novela de amor, de círculos de amor concretamente. Amor por su padre, amor de su padre por él, amor hacia sus hermanas, hacia sus amigos… una novela de amor al fin y al cabo. También que es una novela dramática: “Apaches es una novela que deja posos. Necesitas tiempo para asimilar lo que has leído”. En mi opinión (y en la de muchos de los que estábamos allí), un buen libro es el que te deja pensando cuando acabas de leerlo, es aquel que tienes que asimilar, y que tienes días y días en la mente, resolviendo los conflictos que se te crean al leerla. Y os adelanto que Apaches es una novela de este tipo. Por desgracia no he podido acabarla aún, pero si todo va bien tendréis la reseña el día 17 sin falta. Y de hecho, sin hacer la reseña os recomiendo que vayáis a vuestra librería más cercana y la compréis, y la leáis. Tranquilamente, porque no es una novela que te puedas meter de carrerilla... necesitas tus momentos, y por eso yo no la he acabado aún, porque tengo que ir poco a poco para poder encajar los golpes que se dan, los giros, y los malos tragos.

Si os asusta que la novela sea larga, fijaos lo que dice el autor: “El manuscrito era más largo de lo que es la novela ahora mismo. Necesitaba a alguien que me ayudara a acabarlo, porque aún necesitaba pulir el final”.

Por último, le preguntaron a Miguel cuál fue la parte más dura de escribir, y tras pensárselo un momento dijo que las conversaciones con su padre fue lo más duro de revivir.

A la pregunta de si se animará a seguir con la novela, dice que sí, porque tiene otra gran historia que contar. Miguel es guionista (ha sido guionista jefe de Sin tetas no hay paraíso, y también de Al salir de clase). Dice que le da igual escribir guiones o novelas, que a él lo que le gusta es contar historias, pero también dice que en un guión es más complicado poner todo lo que quisieras porque hay que tener otras cosas en cuenta. Pero aún así, a la pregunta de si le gusta más escribir guiones o novelas, dice que no es que le guste más uno u otro, que le gusta eso: contar historias; pero con Apaches siente algo que “no ha sentido escribiendo nada más”.

Acabando ya con la crónica, he de deciros que cuando supe que Miguel había sido guionista de Al salir de clase, aplaudí internamente (me considero fan de la serie); pero desde luego, descubrirle como novelista ha sido un gran hallazgo, porque tiene una prosa tan realista, que no cuesta nada leer. Y que no os asuste que sea extensa, porque realmente se leería en un momento, porque la progresión que lleva es muy ágil. Aunque en este caso he de reconocer que es mejor disfrutar poco a poco de ella, y leérsela en pequeñas partes para poder absorber toda la esencia que nos quiere transmitir el autor.

Fue un verdadero placer compartir esas horas con él y con los demás bloggeros. Especialmente con uno que me gustó conocer, porque es compañero de Momentos de silencio compartido, Pedro, de El búho entre libros. Un placer conocerte y un placer compartir con todos este encuentro.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Todos los buenos soldados



TODOS LOS BUENOS SOLDADOS


Autor: David Torres
Título: Todos los buenos soldados
Editorial: Planeta
Precio: 19,00€

Sobre el autor

David Torres (Madrid, 1966), escritor y columnista de prensa, es un referente de la novela negra y uno de los nombres más prestigiosos de la narrativa española actual. Con niños de tiza (2008) obtuvo el Premio Dashiell Hammet de la Semana Negra de Gijón y el Premio Tigre Juan, y con El gran silencio (2003) quedó finalista del Premio Nadal. Punto de fisión (2011) le valió el Premio Logroño de Novela y El mar en ruinas (2005) una ambiciosa continuación de la Odisea, obtuvo el elogio unánime de la crítica.
Ha publicado también libros de viajes (La sangre y el ámbar), libros de relatos (Cuidado con el perro, Donde no irán los navegantes), poesía (Londres), una novela de montaña, Nanga Parbat, y varios libros en colaboración. Su obra está traducida a varios idiomas.

Es columnista habitual del diario Público, donde tiene alojado su  blog, y ha colaborado en diversos medios de prensa españoles. También es profesor en la escuela literaria Hotel Kafka.

Sinopsis (de la editorial)

Nochevieja de 1957. Artistas españoles viajan a Sidi Ifni para animar a las tropas sitiadas y el cómico Miguel Gila acaba involucrado en un crimen, una sórdida trama de venganzas, sexo y tráfico de kif que implica a un joven alférez enamorado, a la hija de un héroe de guerra, a un viejo legionario y a un desertor estadounidense que practica surf. Gila reconocerá allí el mismo humor negro de sus monólogos bélicos, ese olor a pólvora del absurdo que es también el aroma de la derrota y de la guerra civil.
Más allá de los géneros, David Torres se adentra en el desierto de las emociones humanas, en las encrucijadas del salvajismo y la civilización, con una novela que quiere ser también «un homenaje a los combatientes que no tienen nombre ni voz, los anónimos figurantes que nadie ve y que son los buenos soldados de esta historia».

Mi opinión de la novela

Todos los buenos soldados es una novela que mezcla varios géneros. Nos encontramos con tintes de novela negra, histórica y novela bélica. David Torres ha conseguido crear una gran ficción tomando como referencia datos históricos y personajes reales (combinados con personajes ficticios).

Mediante un narrador en tercera persona nos acercamos a todos los personajes de manera objetiva. Conocemos así al alférez Díaz de Castro, al sargento Fox, al general Ochoa, al brigada Armendáriz, al teniente Esnaola y nos encontramos también con el humorista Miguel Gila. 

Todos los personajes aportan algo a la historia, y acaba siendo un entramado de relaciones donde todos se conocen a todos, y todos tienen algo en contra de todos. Por eso al teniente Esnaola, que es el encargado de investigar los crímenes que se suceden en Sidi Ifni, le resulta tan difícil reconocer al culpable, porque  pueden ser todos.

Junto a esta investigación, se desarrolla también una curiosa historia de amor entre el alférez Alonso Díaz de Castro y la hija del sargento Fox: Adela, una muchacha atormentada por los fantasmas del pasado, y que todos toman por loca porque su comportamiento no es el que se espera de una señorita.

La novela está escrita en un estilo directo y formal. El vocabulario no es complicado, la dificultad realmente se encuentra a la hora de seguir la trama —al ser varias historias las que conforman el nudo central de la novela, es al final cuando convergen todas. A medida que se va leyendo hay que estar muy atento para no perder el hilo de lo que se va narrando—.

Y en cuanto al final, está muy bien resuelto. El escritor espera a las últimas 50 páginas (aproximadamente) para resolver toda la trama, tanto la investigación de Esnaola como las subtramas de los diferentes personajes.

He de ser sincera: es la primera novela que leo de David Torres, pero me ha gustado bastante su literatura. Me gustan este tipo de novelas en que se desarrolla primero toda la acción y luego la resolución es justo al final. Te mantiene en vilo toda la lectura, y el final se encuentra totalmente a la altura de toda la novela.
Se la recomiendo a lectores a los que les guste tanto la novela  policíaca como la histórica, pues está muy bien combinada y tiene matices de ambos géneros.

Como siempre os digo, espero que la leáis y me comentéis qué os ha parecido.

Agradezco a la editorial Planeta el ejemplar de la novela.

Entrevista a David Torres





Antes de hablar de tu libro, Todos los buenos soldados, quería felicitarte por el gran trabajo que has hecho y agradecerte tu disposición para hacer la entrevista. Y ahora sin más, me gustaría saber algunas cosas de ti antes de pasar a hablar sobre el libro.


El género negro es el que te define. Dime ¿has escrito algo fuera de este género?

Muchas gracias. Sí, soy bastante todoterreno. En rigor sólo he escrito tres novelas que puedan adscribirse al género negro, El gran silencio, Niños de tiza y ésta. El mar en ruinas es una especie de continuación de la Odisea, Nanga Parbat está ambientada en una montaña y Punto de fisión no pertenece a ningún género en concreto. Luego también tengo dos libros de cuentos, uno de poemas, uno que reúne retratos literarios y un libro de viajes por Polonia. 
 
Sabemos de ti que eres periodista y que has escrito una decena de novelas, ¿empezaste a escribir novelas antes o después de empezar tu trabajo como periodista?

Novelas he escrito una media docena, el resto de mis libros pertenecen a otros géneros. Primero empecé con la novela y a raíz de mi primera publicación, Nanga Parbat, Manu Leguineche me llamó para ficharme como columnista para su agencia. Me dio mucha pena cuando me enteré de su fallecimiento.


¿Crees que tu profesión como periodista te ha impulsado de alguna manera para ser uno de los escritores más reconocidos en nuestro país?

No lo sé. Creo que soy más reconocido como novelista que como columnista, lo cual me alegra bastante porque me considero ante todo un novelista.

¿Has escrito algo que no hayas publicado, ya sea por decisión propia o porque a la editorial no le convencía?
 
Sí. Guardo algún manuscrito en el cajón.


Pasando a la novela que nos presentas, ¿en qué te has inspirado para crear a los personajes?

Hay un personaje real, Miguel Gila, cuyo libro de memorias sirvió para armar su carácter. Los demás personajes están basados, como siempre, en fragmentos y rasgos de personas reales o de personajes históricos y en fantasías propias, aunque en este caso me basé bastante en mis recuerdos del servicio militar. El más difícil, con diferencia, fue Adela, una mujer prisionera en un mundo de hombres.
Me he fijado en que no has querido concentrar el protagonismo en un solo personaje, sino que conocemos a todos casi por igual. ¿Quién dirías tú que es el protagonista en esta historia?
 
Me resultó curioso que al terminar la novela el protagonismo se hubiera diluido en la colectividad. Diría que el personaje principal es el coro de soldados, o quizá la ciudad sitiada, Sidi Ifni. Aunque sospecho que la clave de todo, de la novela, de la guerra y de la historia de España, es Adela.


Me resulta bastante impresionante que hayas mezclado en una misma novela el género negro, el histórico e incluso el bélico. Dime, ¿cómo se consigue esta amalgama tan rara de ver?

No es tan rara, pero resulta muy atractiva porque un entorno cerrado da muchas posibilidades de juego. Fue completamente involuntario pero me gusta mucho el modo en que, al final de la novela, el desierto abre un espacio completamente nuevo.
Plasmas muy bien el momento social de la época: el papel de la mujer, la importancia ideológica, la religión… ¿formaba parte de tu conocimiento o te has tenido que informar?
 
Leí un montón de libros sobre la guerra de Ifni y unos cuantos sobre Gila, aparte de su libro de memorias. Lo importante es que la documentación no lastre la novela. Todo lo que no servía a la narración fue podado drásticamente.


He aprendido mucho de la jerarquía del ejército con tu novela. Igual que le preguntaba antes si había tenido que informarse sobre esas cuestiones, le pregunto ahora: ¿ha tenido que buscar información de esto o ya lo sabía?
 
Hice la mili en Burgos, así que no fue muy difícil recordar la graduación en el ejército español, el modo de hablarse y de llamarse, etc. Hay bastantes anécdotas reales incrustadas en Todos los buenos soldados.


Al leer tu novela me sorprendió mucho la facilidad con que hablan de falsificar un informe. ¿De verdad era tan fácil falsearlo? ¿La familia no hacía preguntas? ¿Y qué hacían con el cuerpo?
 
En una dictadura se puede falsear cualquier cosa y en la época de Franco la prensa estaba al servicio del régimen. La guerra de Ifni la falsearon de arriba abajo. Quisieron que España y el mundo la olvidara y prácticamente lo consiguieron. Apenas hay libros escritos sobre esa guerra.

Es una pregunta muy típica pero ¿cuánto has tardado en escribir el libro? Veo mucho trabajo detrás, no sé si estoy equivocada…

Entre la primera idea, que me proporcionó Fernando Marías, al momento en que acometí la documentación y el punto final transcurrieron más de dos años.


El libro no se resuelve hasta prácticamente el final, y lo mejor de todo es que mientras estás leyendo el libro, te metes en la historia de los distintos personajes en vez de intentar averiguar quién es el culpable… es algo que no he visto antes en la novela negra que he leído. Antes de terminar el libro, ¿sabes todo lo que va a pasar, o vas dejando que surja solo?
 
Esa es una pregunta interesante y difícil de responder. Sé y no sé. Conozco algunas cosas y desconozco otras. Lo desconocido es tan importante como lo conocido, y a veces más. Para mí el momento más importante de escribir una novela es precisamente la escritura, donde los planes previos pueden torcerse y muchas veces se tuercen. Es el momento en que descubres realmente qué estás haciendo.


Tu libro también se puede adquirir en formato digital. Últimamente me gusta saber la opinión de los escritores acerca de la introducción de la literatura en el mundo digital, ¿tú piensas que es algo positivo para el libro, o negativo?
 
Positivo, evidentemente. Yo lo veo como un soporte distinto, una suma en lugar de una resta.


Y ya para terminar, volver a agradecerte la entrevista y preguntarte cuándo nos deleitarás con un nuevo libro. ¿Será también de género negro o te apetece probar algún otro?
 
Muchas gracias a ti. No lo sé aún. Probablemente lo próximo será un libro de relatos.  

martes, 4 de marzo de 2014

La foto de Nora

LA FOTO DE NORA



Autora: María Jeunet
Título: La foto de Nora
Páginas: alrededor de 232

Sinopsis (cogida de amazon)

¿Qué harías si tu corazón elige a la peor persona que puedas imaginar?

Nora Olsen tiene la vida por delante, estudia en la Universidad de Nueva York, es una chica alegre, inquieta y curiosa. Cuando su amigo Patrick le proponga descubrir qué pasó con su familia biológica Nora no dudará ni un segundo en ayudarle.
Este simple hecho será el detonante para que el corazón de Nora se ponga en marcha cuando encuentren al hermano mayor de Patrick: un tipo oscuro, metido en líos y rodeado de delincuentes.
Pero nada de eso será barrera para que Nora inicie con él una extraña relación.

Su unión tendrá repercusiones mucho más allá de lo que ellos imaginan: obras de arte, el FBI, un revolver, una foto... Y es que el destino tiene colocadas todas las piezas a su antojo, porque al final hay cosas que no se pueden evitar. ¿O tal vez sí?

Mis impresiones de la novela

Antes de empezar, tengo que decir que desde Clavos en el corazón me agencié con un cuadernito para ir escribiendo en él las emociones que sentía y las impresiones que iba teniendo con un libro a medida que lo leía. Lo estoy haciendo así porque me daba cuenta que cuando me leía un libro, al terminarlo tenía tal torbellino de sentimientos y pensamientos que al intentar ponerlos en una reseña lo hacía de manera totalmente desordenada, así que a ver si este método me funciona y consigo transmitiros lo que realmente me dice una novela cuando la leo (dejando de lado los comentarios que pongo del tipo “¡Hala, qué fuerte!” o “Mira lo que te ha dicho…” jajaj).

Empecemos con La foto de Nora. Con honestidad os puedo decir que me ha parecido de lo mejorcito que me he leído. Leí Las hojas de Julia al inicio de este año, y esta segunda novela me ha gustado más. El estilo narrando, la trama, la protagonista… me parece que todo es más coherente y que está mejor resuelto. El porqué de que me haya parecido de las mejores novelas leídas es porque se me ha hecho de noche y ni me he enterado. Me parece que va a seguir la estela de Las hojas de Julia y se va a colocar en la posición más alta en muy poco tiempo.
 
Desde el principio de la novela, a la protagonista, Nora, se le abren diferentes caminos en su vida que van a tener gran trascendencia en su futuro, y de momento parece que no tienen solución: la relación con John, su curso en la universidad… ¿Qué elegir: un futuro brillante y una carrera más brillante aún, o el amor de tu vida? Esta es una pregunta que se le plantea a Nora en dos ocasiones a lo largo de la novela: en una ocasión eligen las circunstancias, y en otra, elige ella misma.
Estamos en Nueva York, y Nora está ayudando a Patrick a encontrar a su familia biológica. Cuando Nora se cuela en los archivos, roba la foto de Daniel J. Hogan, porque sus ojos le han robado el corazón. Es algo que no le cuenta a Patrick, pero deciden ir a Boston (que allí es donde los papeles dicen que está) a ver al hermano de Patrick. Pero lo que ven no les gusta: un muchacho descuidado, con malas compañías y metido en cosas raras. Patrick decide dejarlo pasar, cree que es mejor no meter en su vida a alguien así. 

Sin embargo, Nora sigue conservando esa foto, y la mira. Decide conocer a Daniel, ver si realmente es tan malo como aparenta. Inician así una relación extraña, una relación que acaba muy mal para Nora, porque acaba con su corazón hecho mil pedazos. 

Cuando ocurre esto, cuando lees las palabras tan horribles que pronuncia John con la boca (aunque no con el corazón, como le queda claro al lector pero no a nuestra protagonista), sientes el dolor en tus propias carnes. Te da rabia que Nora no sea capaz de ver que John no está siendo sincero, te da pena ver cómo se rompe su corazón sin aparente arreglo.

[... pensé que me equivocaba. Que había visto señales inexistentes. Que había visto lo que yo quería ver. Esa es otra parte mala del amor. Lo tonto que uno puede llegar a ser. Y yo era la más tonta dle lugar. No había duda.]

En este momento es cuando Nora decide encauzar su vida hacia su carrera, y es así como consigue hacerse agente del FBI, y no sólo eso, sino la agente más joven en salir al campo (en infiltrarse en operaciones).

5 años después de su desencuentro con John, Nora tiene que infiltrarse haciéndose pasar por la mujer del Teniente Newman, a quien conoce primero por e-mail para concretar la dudas. El caso es que a medida que se van enviando correos, siente una conexión especial con él, y al teniente le pasa exactamente lo mismo. Esa conexión especial que ambos sólo han sentido con una sola persona.
Aquí uno se empieza a imaginar cosas, y empiezas a pensar “¿y si…?”. Pero no puede ser… es absolutamente imposible, ¿verdad? Lee, lee.

No puedo contar más de la trama, porque os lo destripo todo. Solo os confieso que esta novela con sus tintes de suspense ha conseguido cautivarme, y ha conseguido que haga sentir lo que los personajes sienten.

Y hablando de los personajes, os los voy a describir un poquito. Nora empieza siendo una chica inteligente, atrevida, e imparable. Con una gran proyección por delante. Es impulsiva, pero el tiempo le hace tener más cabeza, y ser más razonable. John es ese “chico malo” que a todas nos volvía loquitas en el instituto. El chico capaz de robarte el corazón sólo con su mirada (y es lo que precisamente le pasa a Nora); pero también el chico capaz de rompértelo con palabras mordaces. Y por último, el Teniente Newman. Adicto al trabajo se podría decir. Introvertido, serio, es el que lleva la investigación de robos de obras de arte francesas, y se toma mal la entrada del FBI en el caso. Cuál será su sorpresa cuando su compañera, la que va a tener que hacer de su esposa, no le cae tan mal como pensaba; y no solo eso, sino que además empieza a sentir una conexión con ella totalmente inesperada.

Para acabar con mis impresiones, os diré una curiosidad de la novela: en ella se menciona a Julia, la protagonista de la anterior novela de María Jeunet. Y os preguntaréis que por qué me parece curioso. Bueno, creo que es una pequeña manía, pero cuando un autor menciona a personajes de novelas pasadas, a mí se me pone una sonrisa en la cara, porque es una manera de seguir sabiendo de ellos, y en esta ocasión, la aparición es muy grata :)

Cuestiones formales

Vayamos a la parte más externa de la novela. Es una narración en tres partes: la primera se centra básicamente en Nora, y se narra en primera persona. Desde su visión conocemos toda la trama inicial, la búsqueda con Patrick del hermano, la relación tan rara que mantiene con Daniel, la decisión sobre su carrera… Y por otro lado, tenemos las dos últimas partes, narradas en tercera persona para ofrecernos una perspectiva más objetiva de los personajes. De esta manera, podemos conocer bien a todos, y a la vez somos capaces de sentir lo que sienten todos.

Del ritmo narrativo solo os digo que es muy fluido. Leerlo es básicamente como estar viendo una película, y además, como es cortito se lee muy rápido y se te queda una buena sensación. Quizá no es una historia que quede grabada en tu mente para los restos, pero al finalizar tenéis que ordenar las ideas, aclarar las mentes para visualizar bien lo que ha pasado. Y lo mejor de que no se quede grabadísima a fuego  es que, cuando te topes con ella, volverás a querer leerla. Porque es algo que yo tengo claro, esta novela ha pasado a ser de esas lecturas sobre las que volveré cuando necesite leer algo así en determinados momentos. (Luego te encuentras con libros que te marcan tantísimo que si los ves en la estantería pegando un repaso de lo que tienes, no escoges para volver a leerlo… pues yo sé que eso no me pasará con La foto de Nora, y creo que es algo positivo en una lectura).

Y, por último, os voy a decir la mejor cualidad que esta novela tiene para mí: SUSPENSE. ¡Sí! Y no os confundáis, que no estoy diciendo que la novela sea del género negro ni mucho menos; es una novela romántica en toda regla. Simplemente digo que el hecho de que haya investigación y suspense del de verdad (no de ese que estás diciendo toda la novela “¿y qué pasará, y qué pasará?”), es algo que ha influido a que me guste tanto.

Definitivamente, esta novela tiene el 10/10, y me ha gustado más la manera de narrar en esta que en la primera (sin desmerecer a Las hojas de Julia, ni mucho menos).

Gran historia, gran trasfondo y gran, gran, GRAN FINAL.