Mostrando entradas con la etiqueta El teorema de Katherine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El teorema de Katherine. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de octubre de 2014

Ciudades de papel

CIUDADES DE PAPEL


Sinopsis

En su último año de instituto, Quentin no ha aprobado ni en popularidad ni en asuntos del corazón... Pero todo cambia cuando su vecina, la legendaria, inalcanzable y enigmática Margo Roth Spiegelman, se presenta en mitad de la noche para proponerle que le acompañe en un plan de venganza inaudito. Después de una intensa noche que reaviva el vínculo de una infancia compartida y parece sellar un nuevo destino para ambos, Margo desaparece dejando tras de sí un extraño cerco de pistas.

La novela, impresiones

Una vez más, y ya es la tercera, John Green vuelve a dejarme con muy buen sabor de boca. Tenía miedo de este libro porque había leído que es el más “decepcionante” de este autor. Bueno, a mi modo de ver no ha sido así, y no sé si será porque lo he idealizado o porque es bueno de verdad, el caso es que  Ciudades de papel me ha parecido otra novela muy buena, y llena de sentimientos que Green sabe transmitir de manera especial.

"La ciudad era papel, pero los recuerdos no. Todo lo que había hecho allí, todo el amor, la pena, la compasión, la violencia y el rencor seguían manando desde mi interior. Aquellas paredes de hormigón encaladas. Mis paredes blancas. Las paredes blancas de Margo. Durante mucho tiempo habíamos estado cautivos entre ellas, atrapados en su estómago, como Jonah."
Aunque también está llena de situaciones irónicas y graciosas, otra cosa que tiene en común con las otras dos novelas que me he  leído.

"Quería detener la meada, pero no podía, claro. Mear es como un buen libro: cuando empiezas, es muy muy difícil parar." 

En este caso volvemos a tener un chico como narrador en primera persona: Quentin. Es un chico normal, del montón, en su último año de instituto que nos narra cómo cambia su percepción de las cosas (y sobre todo de Margo) después de pasar una noche trepidante con su vecina (trepidante en sentido aventurero, malpensados :P). El problema que siempre le veo a este tipo de narrador es que casi siempre se centra sobre todo en el personaje que está narrando, y deja como en un segundo plano a los demás, sin llegar a conocerlos del todo. Nos hacemos un esbozo de ellos, por todo lo que Quentin nos cuenta, pero no conocemos realmente cuál es su carácter o su día a día.

Además de Quentin, la otra protagonista indiscutible es Margo, la vecina de él. De niños eran inseparables, y a medida que crecieron se fueron alejando, a pesar de seguir siendo vecinos e ir al mismo instituto. Margo se hace popular, Quentin se queda en el grupo de los “del montón”. Por otro lado, tenemos a Ben y a Radar, los mejores amigos de Quentin y quienes lo acompañan en el viaje que emprende para encontrar a Margo. Ben es el gracioso, el que lima asperezas y el que quita hierro al asunto de la desaparición de Margo. Radar es, sin embargo, el que más se implica en descubrir dónde ha ido, el que más ayuda a Quentin sin cuestionarse por qué lo hace.

Como personajes secundarios tenemos a los padres de Quentin y a Lacey y Ángela, novias de Ben y Radar respectivamente. En Lacey vemos un cambio, una evolución, o quizá Quentin tenía una idea equivocada desde el principio y por eso da la sensación de cambio en su personalidad y en su carácter. Al principio de la novela nos formamos una idea de que ella es superficial y antipática, pero la primera vez que habla con Quentin es  para interesarse por su amiga, para ver si hay novedades…  y partir de ahí ayuda en su búsqueda, se fija en Ben más allá de su físico… Como si fuera otra persona distinta.

La ambientación no es tan importante en sí, pero realmente es lo que da ritmo y frenetismo a la novela.  Es un viaje por distintos lugares de Estados Unidos, desde Orlando a Nueva York (realmente no sé mucho de la geografía estadounidense, pero tiene pinta de que están bastante lejos); sin embargo podría haber sido un viaje por España y habría sido igual de ágil. Ese ir y venir, echarse a la carretera para buscar a su amor… esa es la verdadera esencia de la novela; y también la esencia de Green. Un viaje que te pone en tensión constante, que te hace preguntarte todo el tiempo “¿Lo conseguirá?”.

Hay una novedad en este libro, y es que está dividido en tres partes. En las anteriores novelas que he leído de Green eran capítulos, de menor o mayor extensión, pero era un solo bloque. En Ciudades de papel nos encontramos tres, que corresponden con el planteamiento, nudo y desenlace de la historia. Y, por supuesto, la novela tiene su punto álgido en la última parte.

Me ha gustado encontrar el estilo del autor, y he visto varias curiosidades en este libro. Para empezar, me he dado cuenta que en cada libro, su protagonista (o más bien debería decir su narrador) tiene una pequeña manía. En este caso, Quentin enumera en muchas ocasiones sus argumentos para hacer algo.

"Se necesita un rato para que cada uno explique a sus padres que 1) ninguno vamos a ir a la graduación, que 2) nos vamos en coche a ___ (lo pongo así porque podría ser un spoiler), a 3) una ciudad que técnicamente puede no existir, con la esperanza de 4) localizar a la persona que ha colgado un comentario en el Omnictionary, que, por lo que Indica el uso Aleatorio de las mayúsculas, es 5) Margo Roth Spiegelman."


También me he dado cuenta que el elenco de personajes suele seguir un patrón, al menos entre Ciudades de papel y El teorema de Katherine existe esta similitud: protagonista chico con un problema (la ruptura de Colin en El teorema de Katherine, y la búsqueda que hace Quentin de Margo en Ciudades de papel), amigo graciosillo pero que no puede faltar (Hassan en El teorema y Ben en Ciudades) y un viaje trepidante por varios estados hasta llegar a su ¿destino?

Vuelve a ser una novela cargada de sentimientos, y además mucha gente se puede sentir identificada con Quentin… ¿Amor imposible? ¿Harías todo lo que fuera por esa persona? Muchas de las conclusiones a las que llega Quentin, he llegado yo misma en alguna ocasión. A la carga amorosa, que no es lo único en la novela, se suma esa sensación de estar en el último año de instituto, en el filo del acantilado, en el no saber qué hacer con tu vida cuando acabe esa etapa…


Y aún con toda la importancia que se le da al amor que Quentin siente por Margo, para mí queda mucho mejor reflejada la amistad. Se ven mucho mejor los valores y los sacrificios, por llamarlos de alguna manera, que se hacen por un amigo, más que por un amor. Y sobre todo me he fijado en esto gracias al personaje de Radar.

"Era lo que más me gustaba de mis amigos, que nos bastaba con sentarnos a contar historias."
En definitiva, que si también habéis leído que este es el libro más flojo de Green, ya os digo yo que no. Es un libro quizá más profundo en cuanto a reflexiones, y por eso a la gente acostumbrada al "sufrimiento" en los libros de John Green les ha podido parecer más lento. No es mi impresión, por tanto es recomiendo que lo leáis. Yo me declaro fan de John Green, y me da igual que me miren mal o me digan que "me he unido al fenómeno". Si es bueno, es bueno.

¡¡A leer!!


jueves, 7 de agosto de 2014

El teorema de Katherine

EL TEOREMA DE KATHERINE – JOHN GREEN


Autor: John Green
Título: El teorema de Katherine
Título original: An Abundance of Katherines
Editorial: Nube de tinta
Páginas: 320
Precio: 14,50€


Autor

John Green nació en Indianapolis en 1977, y se graduó en Lengua y Literatura Inglesa y Teología en el Kenyon College. Tras empezar carrera en el mundo editorial como crítico y editor, ha sido galardonado con el premio de honor Printz y el Premio Edgar por sus diversas novelas para público juvenil. Su última novela, Bajo la misma estrella, ha sido recibida por la prensa con un aluvión de críticas entusiastas y permanece en lo más alto de las listas de ventas de todo el mundo desde su publicación.





Sinopsis

Según Colin Singleton existen dos tipos de persona: los que dejan y los que son dejados. Él, sin duda, pertenece al segundo. Su última ex, Katherine XIX, no es una reina, sino la Katherine número diecinueve, que le ha roto el corazón. Para escapar de su mal de amores, y con el propósito de hallar un teorema que explique la maldición de las Katherine, Colin emprende junto a su amigo Hassan una aventura que le llevará a Gutshot, un pueblecito de Tennessee, y a la sospecha de que en la vida la inteligencia no siempre es la mejor compañera de viaje.

John Green, el autor de Bajo la misma estrella, nos regala una historia tocada por la emoción de un road trip, en una trama que combina de forma magistral golpes de humor, brillantes reflexiones sobre el amor y diálogos cargados de vida.

«Divertidísima, provocadoramente compleja y cien por cien entretenida.»
Kirkus

«Una historia afilada e inteligente donde la carcajada oscila entre lo deliciosamente inmaduro y lo sutilmente intelectual.»

La novela, impresiones

Antes de comenzar, quiero deciros que he leído Bajo la misma estrella, de este mismo autor, pero me he visto incapaz de hacer la reseña. Es un libro demasiado duro para mí.

Dicho esto, empecé El teorema de Katherine con la idea en mente de que sería tan traumático como el anterior, y mi sorpresa ha sido enorme al encontrarme con un libro divertido, que para nada tiene similitudes (salvando las estilísticas al ser el mismo autor) con Bajo la misma estrella.

En esta novela nos encontramos a dos personajes principales, o podría decir que incluso tres: Colin, Hassan y Lindsey, aunque esta última aparece después. Colin es un chico prodigio (de estos que te recuerdan a Sheldon en cuanto ves su comportamiento), Hassan es el amigo que habla sin tapujos, y Lindsey es la chica nueva que conocen y que enseguida cae bien a todo el mundo.

Tras ser dejado por su novia Katherine, Colin se queda un poco destrozado (en realidad, es la única parte más o menos triste del libro), pero enseguida llega su amigo Hassan y le propone hacer un viaje por carretera para olvidarse de sus penas. Ambos amigos acaban en Gudshot, donde conocen a Lindsey. La madre de Lindsey les ofrece un trabajo y se quedan allí unas semanas, período en el que vamos profundizando poco a poco en cada uno de los personajes, pero sobre todo profundizamos en Colin.

A lo largo de la novela hay pequeños fragmentos del pasado de Colin (que a mí me han parecido muy entrañables) gracias a los cuales conocemos mejor a este personaje, y lo que le ha llevado a ser como es. Colin tiene una particularidad, y es que solo se enamora de las chicas que se llaman Katherine (además, escrito tal cual). Estos fragmentos se centran en algún momento concreto que pasó con una de esas Katherines, en total fueron 19, así que tiene bastante que contar.

Es un libro que habla sobre todo de amistad, te desternillas con los diálogos entre los dos amigos, pero no solo eso, sino que abundan los momentos divertidos:

“Lindsey tosió, murmuró «Gilipolleces» y volvió a toser.
Hollis abrió los ojos como platos.
-¡Lindsey Lee Wells, pon una moneda en el bote de tacos ahora mismo!
-Mierda – dijo Lindsey-. Una polla. Puta mierda.-Se acercó a la repisa de la chimenea y dejó un billete de un dólar en un bote de vidrio-. No hay cambio, Hollis.”

Me ha gustado mucho la personalidad de Hassan, con su sinceridad retorcida y sus comentarios jocosos, además de un poco exagerados:

“-[…] Tengo más hambre que un niño el tercer día de un campamento para gordos.”

También me ha parecido un hecho a destacar la importancia que se le da a los libros. Colin es un personaje que lee muchísimo, y continuamente se están haciendo referencias a todo lo que lee; Lindsey, se queda muy impresionada con la velocidad a la que lo hace. Frases como “Le gustaban todos los libros, porque le gustaba el mero acto de leer, la magia de convertir los garabatos de una página en palabras dentro de su cabeza” o “Los libros son el no va más de los dejados [esto lo entenderéis si habéis leído el libro o cuando lo leáis]. Los dejas y te esperan toda la vida; les prestas atención y siempre te corresponden” han hecho que me sintiera completamente identificada con él en esos momentos.

Por otro lado, sí que es verdad que hay un componente amoroso bastante fuerte en el libro, aunque bien es cierto que queda relegado a un segundo plano, pues la principal protagonista es sin duda la amistad. Me ha llamado la atención que una personalidad como la de Colin pudiera sentir realmente lo que es el amor; me explico: algunos rasgos de Colin hacen pensar que puede tener cierto grado de Asperger, y no te imaginas que una persona con ese síndrome pueda sentir el amor como una persona que no lo padece. Sin embargo, en algunas reflexiones que hace tras uno de esos fragmentos en los que nos habla de “sus” Katherines, se ve que realmente siente ese amor, y que lo vive de un modo igual al de personas como tú o como yo.

“«Puedes querer mucho a alguien – pensó -. Pero nunca puedes querer a alguien tanto como puedes echarlo de menos.»”
Y por último, destaco que la reflexión final de Colin a todo su recorrido amoroso es un final perfecto. Es una gran conclusión, y además es una moraleja muy bien fundamentada (yo me la he creído).

“Y la moraleja de la historia es que no recuerdas lo que pasó. Lo que recuerdas se convierte en lo que pasó. Y la segunda moraleja de la historia, si es que las historias pueden tener dos moralejas, es que los dejadores no son intrínsecamente peores que los dejados… La ruptura no es algo que te hacen, sino algo que te sucede.”
Como dato meramente informativo, no he podido evitar hacer relación entre la situación de Colin a lo largo de toda la novela y su apellido: Singleton. (Single=soltero). Curioso, ¿verdad? Y también me ha gustado mucho que por una vez los genios se centren en la lengua y no en las matemáticas. A Colin le fascina hacer anagramas, y ya por eso a mí me ha enamorado.

Lo dicho, nada que ver con la dramática Bajo la misma estrella (que es otra gran novela que volveré a leer pronto), y que seguramente te haga pasar ratos muy divertidos. Incluso si eres de risa fácil, alguna carcajada que otra te echarás, sobre todo con las notas a pie de página. Esas sí que no tienen desperdicio.