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sábado, 10 de enero de 2026

La mirada del ángel - Thomas Wolfe

 


SINOPSIS

Esta historia, que empieza y acaba con la mirada afligida de un ángel de mármol, es la historia de Eugene Gant. Al pie de las montañas, en un pequeño pueblo de Carolina del Norte, Eugene crece entre las figuras funerarias que su padre esculpe en el taller cuando está sobrio. Crece a la sombra de su emprendedora madre que, habiendo traído al mundo diez hijos, sueña con subirse al carro de la especulación inmobiliaria. Crece en la guerra de trincheras de sus hermanos para hacerse con el poco cariño paternal que germina en el campo yermo del hogar familiar. Buscando su propio camino crece Eugene, el hijo menor, el lector empedernido, el soñador solitario.

Publicada en 1929, La mirada del ángel, primera novela de Thomas Wolfe, obtuvo un éxito sin precedentes. Sus propios recuerdos fueron la materia prima de esta crónica familiar monumental, considerada una de las más elevadas cumbres de la literatura norteamericana del siglo XX.

RESEÑA

La mirada del ángel es un libro que nos habla de la familia Gant. Es un retrato de William Oliver Gant, Eliza Pentland Gant y sus diez hijos, de los cuales conoceremos en profundidad a Helen, Ben, Luke y Eugene. De hecho, el verdadero protagonista de este libro es Eugene Gant, a pesar de estar completamente influido por las acciones y opiniones de sus padres y hermanos.

Es un libro muy lento en su desarrollo pero que cala profundamente por todo el detalle que Wolfe plasma en todo: personajes, ambiente, relaciones… No en vano, La mirada del ángel se considera una novela con una gran carga autobiográfica. Lo que hace Thomas Wolfe en este libro, en opinión de numerosos teóricos de la literatura, es exponerse a corazón abierto, tanto a él como a su familia.

Como decía antes, el protagonista de esta historia es Eugene (el propio Wolfe). Es a quien vamos a acompañar en todo su desarrollo. El libro está dividido en tres partes que podríamos identificar con el crecimiento de este personaje: su infancia en Dixieland, la pensión que regenta su madre; su paso por la escuela de Altamont Fitting (equivalente al instituto, por así decirlo) y por la universidad del condado (y donde también veremos su adolescencia y su despertar y decepción sexual), y por último, la emancipación total de Eugene cuando pasa un verano completo alejado de su familia sacándose él las castañas del fuego.

Eugene es un muchacho muy acomplejado y atormentado que parece no aceptar su crecimiento. O al menos a mí me ha dado la sensación de que no terminaba de aceptar sus cambios.

Vaya por delante que el libro me ha marcado y me ha dejado completamente maravillada, y me ha parecido también una radiografía perfecta de una familia imperfecta pero sorpresivamente unida (a pesar de las quejas de todos sus integrantes), reconozco que me costó muchísimo entrar en el relato y en el ritmo. Y no paraba de preguntarme todo el rato cuál era la importancia del ángel (soy básica hasta decir basta). Y no ha sido hasta ponerme a hacer la reseña ahora que me he dado cuenta de que la estatua del ángel es lo que da inicio a todo. El señor Gant decide dedicarse a la piedra cuando se queda fascinado con la escultura de un ángel. Es el punto de partida y también veremos que la escultura del ángel está presente en todo el relato.

Para ir acabando, quería recalcar que también ofrece un retrato de un pueblo por aquel entonces pequeño (Altamont es un pueblo ficticio basado en el Ashville natal del escritor), que está en vías de crecimiento. Un retrato también de una sociedad que se busca su hueco en ese mundo de los llamados «nuevos ricos». Inversiones y crecimiento del patrimonio.

Creo que Wolfe con este libro critica mucho este comportamiento y este afán de acumular riqueza sin sentido, porque si no lo vas a usar cuando es necesario, es como si no tuvieras nada de eso de lo que presumes.

Precisamente me ha costado mucho tragar a Eliza por ser así: acumular riqueza pero luego no darle unos zapatos a su hijo cuando le crecen los pies, no darle un tratamiento adecuado a su otro hijo hasta que no es demasiado tarde, igualmente no querer invertir en el tratamiento de su marido antes de que una enfermedad se desarrolle tanto que ya no se puede curar… Quiero decir, de qué te sirve acumular riqueza si tu forma de vivir va a ser la misma que si no tuvieras dicho dinero.

Es un libro que sin duda alguna invita a la reflexión en numerosos aspectos. Así que animaos con él, por supuesto.

jueves, 9 de marzo de 2017

Orfancia | Athos Zontini




Título: Orfancia
Autor: Athos Zontini
Autoconclusivo
Editorial: Destino
Páginas: 272












SINOPSIS

Un niño demasiado delgado dentro de un mundo demasiado insípido. Un padre y una madre obsesionados con la comida: una lucha en familia que sólo puede acabar en tragedia. O en comedia, en una comedia muy negra.

«Cada día es una lucha. Dicen que crezco débil y torcido, que no soy normal porque apenas tengo un hilito de grasa encima, que los otros niños, a mi lado, parecen gigantes. Dicen que tengo que comer, que no es posible que un niño de mi edad nunca tenga hambre. Pero yo no quiero comer.»
El protagonista de Orfancia se siente perseguido por sus padres, una pareja de Nápoles que quiere verlo rollizo y feliz. Él está convencido de que, llegado el momento, todos los adultos devoran a los niños y no tiene claro que quiera acabar así. Pero la vida tiene un sabor imposible de resistir...

RESEÑA

Lo primero que os voy a decir de esta novela antes de empezar a reseñarla es lo siguiente: NO HE ENTENDIDO NADA.

Empecemos por lo básico: la narración. Es una novela contada en primera persona a través de la visión de un niño del que apenas conocemos sus datos personales (no se nos facilita ni el nombre, ni la edad, por ejemplo), pero sí conocemos sus circunstancias y lo que le lleva a ser uno de los personajes más peculiares con los que me he cruzado.

Este niño tiene un trastorno alimenticio provocado por la convicción de que sus padres hacerle engordar para luego comérselo (tremenda alusión a Hansel y Gretel, si se me permite). Y no solo lo piensa de sus padres, sino de todos los padres. El hecho de que algunos de los niños que él conoce vayan "desapareciendo", ya sea porque están enfermos o porque se cambian de colegio, no ayuda a que nuestro protagonista mejore.

Con esta premisa tenemos una novela que, si bien está muy bien narrada y con un estilo muy original, está llena de escenas sin ningún sentido. Yo lo que veo en esta novela es a una madre preocupada por la salud de su hijo, desbordada porque su marido se limita a trabajar y a mantener a su familia económicamente (lo que se ha ganado el calificativo de "novela machista", que ya explicaré más adelante) y a un niño enfermo y completamente trastornado.

Analicemos ahora los temas más presentes en la obra:

Trastornos alimenticios

El protagonista sufre anorexia y bulimia (estas dos enfermedades suelen ir dadas de la mano). Como yo no soy una experta, no me aventuro a hacer un diagnóstico del chaval, solo digo que en la novela hay varias escenas en las que el niño se las ingenia para no comer, vomitar o esconder la comida.

Acoso escolar

A la orden del día en la actualidad. Este problema no solo se ve reflejado en el colegio al que acude nuestro protagonista, sino también en las vacaciones de verano, donde se junta con el matón de turno. Aunque en este último caso, la relación se estrecha y el protagonista se acaba juntando voluntariamente con el otro chaval.

Maltrato animal

Hay al menos dos escenas detalladas en las que dos animales son maltratados hasta la muerte. Son escenas tremendamente duras, no solo por lo que implican, sino porque, además, no tienen ningún sentido en la trama. No aportan nada, no sirven para NADA. Son escenas totalmente gratuitas. ¿En qué pensaba el autor al incluirlas? ¿Qué pretendía? ¿Qué quería hacernos ver?

En fin, volviendo a la novela en sí, no, no la he entendido, está claro. No he entendido qué mensaje ha querido dar el autor. No he visto con qué intención trata estos temas. ¿Visibilizar? Vale, pero... ¿qué más? Debería haberlo encajado en la trama, debería haberlo hecho de tal manera que dentro de la trama tuviera sentido. Por otro lado, los personajes no evolucionan (vale, sí, el protagonista da varios giros, pero al final está igual de enfermo y trastornado que al principio, y lo siento, no es spoiler, leed la novela antes de saltarme al cuello).

Hay varias escenas que no consigo ubicar y la escena final es la más desconcertante de todas. Después de obligar a Claudia (Lo que me sale de la tecla) a leerlo, ella entendió que era una metáfora, que el autor quería dar a entender que el niño no quería crecer, que la comida que le obligan a tragar sus padres son ideales, valores con los que el niño o quiere comulgar y que al final acaba adoptando poco a poco. ¿Convencionalismo? Podría ser otro tema que trate la novela si decidimos que este es el mensaje. Los padres transmiten sus ideales, su valores, su modo de ver la vida a sus hijos (a esto es a lo que me refiero con convencionalismo. Sinceramente, es una interpretación totalmente válida, sin duda, mejor que la mía, que ni siquiera tengo.

No os voy a mentir. No he entendido el libro. ¿Y sabéis qué? No me siento mal al admitirlo. No sé si lo releeré más adelante, o si me quedaré con esta sensación desconcertante. Ya os contaré.

¿Por qué no es una novela machista?
En varias reseñas he visto que calificaban esta novela de machista, y lo siento, pero yo no lo veo así. Sí que hay un personaje que podríamos decir que es machista: el padre. No se implica para nada en la educación o la salud del niño, más allá de aportar monetariamente a la casa. Sí, hay veces en las que habla con el niño, pero menudos consejitos que da...  En fin, lo que quiero decir con esto es que, porque en una novela haya algo machista, no quiere decir ni que la novela sea machista, ni que lo sea el autor. Puede ser simplemente una manera de mostrar, de reflejar este comportamiento. Hay que utilizar bien las palabras y los conceptos.


















lunes, 20 de junio de 2016

El exorcista | William Peter Blatty


AUTOR

William Peter Blatty es un novelista y guionista estadounidense que nació el 7 de enero de 1928. Hijo de padres libaneses, nació en Nueva York, ciudad por la que deambuló con su madre de hogar en hogar tras el abandono de su padre. Tras su educación en diversos colegios católicos y jesuitas, finalmente asistió a la Universidad de Georgetown y a la Universidad George Washington, donde estudió Lengua y Literatura Inglesa. A mediados de los años 50 ganó 10,000 dólares americanos en un concurso televisivo, lo que le permitió dedicar los siguientes años a la escritura. Publicó varias novelas cómicas que, si bien obtuvieron una valoración positiva por parte de la crítica, no fueron grandes éxitos de ventas. Comenzó a escribir guiones en colaboración con el director Blake Edwards, pero al tiempo retornó a la novela. En un apartado paraje del Lago Tahoe escribió El exorcista, una novela de terror que él mismo adaptó para cine y que dirigió William Friedkin; ésta tuvo un inmenso éxito y obtuvo un Óscar para Blatty, si bien también fue acompañada de polémica. Aunque escribió varias novelas en la línea de ésta, algunas de las cuales también fueron llevadas al cine, ninguna llegó al estado de culto de El exorcista.

SINOPSIS

El terror comenzó tan discretamente que al principio pasó inadvertido.Pequeñas molestias en Regan, para las cuales Chris MacNeil, actriz y madre, encontraba fáciles explicaciones. Parecía como si Regan hubiera sido invadida por una personalidad diferente. ¿Era posible que anduviera suelta una fuerza demoníaca? Si los médicos y la psiquiatría no ayudaban, ¿el exorcismo podría ser la respuesta?
Esta novela aterradora fue llevada al cine con un éxito formidable.

RESEÑA

Madre mía... y por dónde empiezo yo con este libro. Para empezar, diré que no es para nada lo que me imaginaba. Evidentemente, conocía su versión cinematográfica, y de hecho volví a verla cuando acabé el libro, así que quizá es por eso que pensaba que iba a ser más terrorífica la novela (y eso que la peli tampoco es que sea muy muy muy terrible, pero oye, su miedo da xD).

Bueno, vayamos al libro. Blatty tiene una maravillosa forma de narrar los sucesos que ocurren en casa de Chris y Regan MacNeil, sucesos que comienzan con naderías, pero cuando empiezan a tomar forma, no se pueden parar. Sin embargo, aunque la explicación que más rápido viene a la mente del lector es la de la posesión, Blatty, a través de sus personajes, intenta cientificarlo todo, darle explicaciones lógicas y médicas a estos sucesos.

Al principio, parece que Regan tiene un trastorno, una lesión cerebral que puede producir todos los síntomas que observamos en ella: cambio de personalidad, trastornos en su propio cuerpo, incluso los más increíbles, telequinesía y telepatía (sí, parece ser que hay ciertas lesiones que pueden provocar esto... el cerebro es un misterio). Chris MacNeil es una mujer no religiosa, ni creyente, así que les hace caso a los médicos, hasta que va tomando forma en su mente la idea de que Regan está verdaderamente poseída por una fuerza demoníaca. Por este motivo acude al padre Karras, personaje fundamentalísimo en esta novela, y además, de los personajes mejor construidos con los que me he topado en toda mi historia como lectora. De verdad, he tardado demasiado en leer esta novela.

Damien Karras arrastra un pasado difícil, un trauma reciente, y no solo eso. Además de ser párroco, Karras es psiquiatra. ¿Paradójico, verdad? Parece que él va a llevar la racionalidad a la mente de Chris de nuevo, pero finalmente acaba sucumbido por la sugestión (o eso quiero pensar), y acaba creyendo él mismo que Regan está poseída. Así comienza el mejor episodio de la novela: el exorcismo.

Como decía antes, la novela está plagada de datos médicos que podrían explicar el estado de Regan, dejando aparte la posesión; pero por otro lado, Blatty juega mucho con la sugestión, tanto de los personajes como del lector. Acabamos dudando de todo, incluso dos o tres veces. Yo al final no sabía con qué explicación quedarme, si con la médica o con la religiosa. Supongo que nunca me quedará del todo claro, porque aunque no es un libro con un final abierto, sí que lo es en el sentido de que no sabes qué pensar, ni qué creer. Yo, sin ir más lejos, soy atea, no creo en Dios ni en el diablo, pero os juro que a medida que iba leyendo, a veces pensaba que Regan estaba verdaderamente poseída, incluso aunque yo misma no crea en estas cosas.

No es un libro que dé pavor, creo que ni siquiera es un libro de terror, aunque esté catalogado como tal. Bajo mi punto de vista, es un libro más intrigante, inquietante... tirando a misterio, con partes que sí, dan miedo, porque estos asuntos siempre dan un poco de yuyu, incluso al más valiente. El solo pensamiento de que un demonio pueda entrar en el cuerpo de una niña... de tu hija, de tu hermana, de tu prima, de tu amiga... ¿os lo imagináis? Yo tampoco, Chris, la madre de Regan, ni por asomo; pero leed este libro y ya me contaréis qué acabáis pensando.

No me voy sin deciros que, a pesar de ser un "clásico", tiene una lectura súper ágil y ni uno solo de los fragmentos hace que desconectes de la historia, ni siquiera cuando estamos antes datos científicos y médicos.

lunes, 16 de febrero de 2015

La Santa

LA SANTA





Mado Martínez es una mujer muy exitosa. Licenciada en Filología Hispánica, tiene tres doctorados (en Lengua y Literatura, en Lengua y Literatura Española, en Teoría de la Literatura, Literatura Comparada, Lingüística General y Literatura Hispanoamericana, y en Lenguas, Culturas y sus Traducciones en el Ámbito Mediterráneo).

Es, como veis, una experta en letras, y ha utilizado su conocimiento para crear novelas como La Maldición, La Guardiana o El misterio de Nicole Delacroix.















Nadie está a salvo cuando la procesión de los muertos inicia su andadura El colegio para señoritas Rosas del Cares —al que todo el mundo llama Manderley— siempre ha guardado un secreto atroz, especialmente desde la muerte de su fundadora, Rebeca de las Nieves. Ella había conseguido convertir aquel internado, situado en un remoto paraje de Asturias, junto a los Picos de Europa, en una de las instituciones educativas más prestigiosas del continente. Pero cuando algunas niñas empiezan a desaparecer, el oscuro secreto de Manderley se convierte en una inequívoca amenaza. ¿Qué hay detrás de las desapariciones de las internas? ¿Simples accidentes en medio de la nevada que asola la región? ¿Alguna clase de venganza urdida por la difunta Rebeca, o acaso algo más terrible? En el pueblo ya hablan del regreso de la temible Güestía, la Santa Compaña. Mado Martínez reivindica en esta novela la larga tradición del terror victoriano, al que incorpora los miedos antropológicos más atávicos. La Santa es un apasionante relato de terror psicológico que mereció el XIX Premio Ateneo Joven de Sevilla.


Os traigo una fantástica novela de misterio/terror. La he disfrutado de principio a fin (con algún parón de 20 paginillas de nada que me descolocaron un poco el ritmo), y sin duda, la recomiendo.

Es una novela narrada en tercera persona. El narrador sabe en todo momento qué es lo que está pasando, pero a los lectores nos da datos con cuentagotas, y sabemos qué está pasando en todo momento, pero el verdadero misterio radica en quién está llevando a cabo las fechorías que se narran en la novela. Desde luego, cuando llegas al final y por fin te sueltan el bombazo,  te quedas con la boca abierta un buen rato.

En esta novela nos encontramos a varios personajes, y todos tienen relevancia y relación (directa o indirecta) con lo que está pasando. En primer lugar, tenemos a Lucero, el director del internado en el que están sucediendo cosas extrañas. Después, sus hijas: Alicia, Isabel y Azucena. Isabel es la más inquieta y la que se mete en más problemas. Azucena es una niña pequeña, que no sabe a ciencia cierta lo que está pasando, solo que su mejor amiga ha desaparecido y quiere que vuelva. Alicia, por el contrario, es la más madura (claro, es la mayor), e intenta calmar los ánimos de las dos hermanas. Esther es otro personaje bastante destacable, es la nana de las tres chicas, y desde que la madre de las niñas murió, ella es la encargada de cuidarlas y de ejercer ese papel. Conoce a Lucero prácticamente de toda la vida, y no se separa nunca de su lado. Por último, personaje principal a destacar: Valvanuz del Prado, una profesora nueva que llega al internado justo cuando están sucediendo todas estas desapariciones.
Como personajes secundarios tenemos a dos, que a mí, personalmente, me han parecido muy entrañables: Marta y Rosalía. Marta es una chica un poco peculiar, que parece que va a su aire, pero en realidad se preocupa por lo que pasa a su alrededor y quiere con locura a sus amigas. Rosalía es una chica ciega, pero con múltiples aptitudes: entre ellas, intuir lo que, paradójicamente, otros no ven.

La estructura es la tradicional: planteamiento, nudo y desenlace. Primero, se nos presenta el internado y a los personajes; después ocurren todas las desapariciones, y por último, el desenlace, que evidentemente no os voy a contar. La verdad es que merece la pena leer el libro, porque no te esperas para nada este punto, el desenlace.

La técnica narrativa que usa Mado Martínez es, además de la descripción, el diálogo. Fabrica diálogos muy fluidos que ayudan a que el ritmo a la hora de leer el libro sea bastante ágil. Además, caracteriza muy bien la forma de hablar de los distintos personajes, cosa que me ha parecido curiosa y que denota el buen uso del lenguaje en la obra.


Esta novela me ha despertado muchísimas curiosidades, impresiones y, además, me han llamado la atención bastantes aspectos.

En primer lugar, lo que más destaco es el uso del lenguaje en la obra. Mado lo emplea de tal forma que el libro nos llega como si en lugar de leer, nos lo estuviera contando otra persona, como si fuéramos espectadores de una película. Es un lenguaje muy elaborado, con muchas imágenes y muchas metáforas, lo que le otorga una visualidad tremenda. Es un lenguaje con mucha literariedad, pero a la vez es muy cercano y gracias al uso de refranes y expresiones hechas y conocidas entiendes el libro a la perfección.

Otra cosa que me ha encantado es la gran capacidad para crear esas escenas tan vivas. Me explico: parece que estuvieras en cada escenario que describe la autora, te da la sensación de ser un personaje más.

Decía antes que era un libro de misterio, más que de terror, que es como está catalogado, básicamente porque el ambiente que genera es indescifrable. No sabes con qué te va a salir a la página siguiente, y eso, además de misterio, te crea una ansiedad que te lleva a leer más y más hasta que te encuentras con el bombazo final.

Los giros argumentales, al igual que el ambiente, están muy conseguidos. Sobre todo hacia las páginas finales, vas de pasmo en pasmo, todo lo que ocurre es impactante e inimaginable.

Y ya para acabar, solo puedo decir que los fragmentos en cursiva son escalofriantes, y quizá es por ellos por los que se le otorga la categoría de terror, en vez de la de misterio. Como ejemplo, os dejaré esta:



Si no le he puesto el 5 es porque hacia la mitad del libro parece que se estanca un poco y hay un par de capítulos que no encajan exactamente con la trama principal de la novela, así que descoloca un poco. Sin embargo, pasadas esas 20 páginas (aproximadamente) vuelve a recuperar el ritmo frenético y ya no te puedes despegar del libro.