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lunes, 26 de octubre de 2015

Noah | Sebastian Fitzek





Sebastian Fitzek (1971) estudió Derecho. Antes de dedicarse a la escritura, trabajó como periodista, editor y director de programación para varias emisoras de radio. También ha desarrollado programas de televisión, y actualmente es socio de una de las más importantes consultorías alemanas para la industria radiofónica.




El autor del best seller Terapia vuelve a electrizar a los lectores con una trama arrolladora.

Él no recuerda su propio nombre. No sabe de dónde proviene. No logra recordar cómo llegó a Berlín y cuánto hace que vive en la calle. Los sin techo con los que vagabundea por la ciudad lo llaman Noah, porque lleva ese nombre tatuado en la palma de la mano.

La búsqueda de sus orígenes se convierte en un desafío para Noah. Para él y para toda la humanidad, porque Noah es el elemento principal de una conspiración que pone en peligro la vida en el planeta y ya se ha cobrado diez mil víctimas.



En Noah tenemos a un narrador omnisciente que no adelanta acontecimientos en absoluto. El lector  se limita a ser espectador de lo que va ocurriendo, como si estuviéramos mirando una película.

El personaje principal es Noah, un hombre que ha perdido completamente la memoria y no recuerda nada de su vida. Sin embargo, el punto  fuerte está en los personajes secundarios, ya que la novela está llena de ellos y todos tienen una relevancia particular: Óscar, Altmann, Celine... todos tienen un papel concreto y fundamental para que la novela cobre sentido.

Noah es un thriller conspiratorio, así que os podéis imaginar lo vertiginoso del ritmo. Es una novela que, a pesar de sus 500 y pico páginas, se lee en un par de ratos, porque además genera tal tensión que no puedes parar hasta acabarlo.



Antes de nada, debo deciros que a mi´este tipo de libros me encantan y a la vez me hacen comerme la cabeza, porque nunca sabes qué tienen de cierto y qué datos son reales.

En este caso, la conspiración es acerca de matar a la mitad de la población mundial (estamos hablando de tres mil millones de habitantes, que no es moco de pavo), porque nuestro planeta se muere. Eso está claro que es ficción, pero a saber cuántas enfermedades hay que son reales, que se crearon como arma biológica... En fin, no sé cómo explicaros el escalofrío que me entra por la espalda. Este libro ha conseguido en algunos puntos ponerme nerviosita (aun sabiendo que la gran mayoría es ficción... pero "y si...").

Tengo que decir que, pese a que el libro me ha parecido sublime, hay algunas partes que me han sobrado porque no me parecía que fueran relevantes para el conjunto de la novela. Véase: la barriada de pobres  la parte en la que se menciona al Papa. Esto me pareció que estaba como fuera de lugar.

También he de decir que es un libro que sorprende de principio a fin, porque te imaginas que va a pasar una cosa y luego pasa todo lo contrario, piensas que alguien tiene la culpa y resulta que es el más buenazo de los buenazos... y, sobre todo, hay acontecimientos que te dejan con la boca abierta.

En fin, es un libro que he disfrutado muchísimo (sobre todo leyéndolo con Claudia, de Lo que me sale de la tecla), y que, aunque no era para nada lo que esperaba, porque pensaba que sería de terror, me ha sorprendido muy gratamente. Ojalá y todos fueran así.
















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lunes, 25 de mayo de 2015

Paranoia

PARANOIA




Ilan sigue sin recuperase de la pérdida de sus padres, fallecidos en extrañas circunstancias. Una mañana reaparece en París Chloé, su expareja, quien le propone embarcarse en una aventura a la que no podrá negarse. Nueve personas encerradas en un antiguo complejo psiquiátrico aislado en plena montaña. De repente, una a una empiezan a desaparecer. Encuentran un primer cuerpo. Asesinado. Se desata la Paranoia.



En Paranoia hay un narrador en primera persona en casi la totalidad del libro. La historia está, en su gran mayoría, contada por Illan Trésseres, el protagonista de la historia. Hay algún capítulo que está narrado en tercera persona, y que además está escrito en cursiva.

El protagonista es, como he dicho antes, Illan Trésseres, un hombre que está intentado superar la muerte de sus padres y su adicción (por decirlo de algún modo) a los juegos de rol en primera persona (es la persona real quien juega, no es un videojuego tipo World of Warcraft). Como personajes secundarios, pero bastante importantes para la trama, tenemos a Lucas Chardon, un delincuente mentalmente enfermo; Chloé, la novia de Illan (o algo por el estilo); y en otra escala menos importante pero sí relevantes están Naomi, Gylax y otros personajes que también son jugadores de Paranoia, ese juego que tiene enganchados a Illan y Chloé desde hace varios años.
Son todos personajes muy bien construidos, presentados y desarrollados, con una gran fuerza psicológica y que no dejan indiferentes a los lectores. Se meten en tu cabeza, tú eres ellos. Esa es la gran maestría de Frank Thilliez, aunque no llega a ser su punto fuerte (imaginaos, si los personajes no son su punto fuerte y causan sensación... ¿cómo será su punto fuerte?).

La ambientación es, sin duda alguna, el punto fuerte de Thilliez. Es su toque, su firma, su especialidad. En esta novela más que en otras que he leído o he oído hablar. El autor consigue crear un ambiente angustioso que nos hace meternos en el propio juego. Thilliez nos manipula a su antojo, y bien podríamos ser personajes de la novela mientras estamos leyendo sus líneas.

En cuanto a técnica narrativa, lo que más me llama la atención es que no es la primera vez que veo el recurso de jugar con la primera y la tercera persona. Ya lo encontré en La mesa del rey Salomón y la verdad es que no me disgusta la técnica. Le da otra panorámica a la novela, y a mi parecer, la hace aún más dinámica.


Ya tuve mi acercamiento a Franck Thilliez con El síndrome E, y con Paranoia se consagra como autor de apuesta segura. Ya tengo claro que con él no me voy a equivocar a la hora de leerme una novela suya. La manera que tiene de crear personajes y ambientes es muy impresionante, y siempre termino creyéndome parte del libro como si fuera una historia que he vivido yo misma. Esto  es prácticamente increíble.

Thilliez es sublime, porque también te va dando las pistas justas para que intentes resolver el puzzle. La verdad es que yo, en este libro en concreto, acabé imaginando lo que pasaba a la segunda charla que tienen Lucas Chardon y la psicóloga. Aún así, no es para nada un libro predecible, y solo si captas las pequeñas señales que te llevan a la verdad, consigues averiguar el secreto antes del shock final (¡y menudo shock!).

El juego mental es algo que me gusta mucho en las novelas. Catalogo este libro como thriller psicológico porque Thilliez marea al lector hasta tal punto que no sabe cuál es la realidad de lo que ocurre y qué es lo que está en la cabeza de los personajes.

Es un libro muy intenso, muy en la línea de El síndrome E, y sin duda hace que le tenga cada vez más ganas a los libros del autor que me faltan por leer..

Solo me falta decir que el libro no pertenece a ninguna saga ni trilogía, ni, en principio, va a tener continucación, pero NO es conclusivo. Me refiero a que no es un final cerrado, porque la frase final deja al autor con muchas cuestiones. La trama está clara que sí ha concluido, y sobre eso no cabe la menor duda, pero... ¿ha acabado Paranoia?

Esto no lo hace menos interesante. Al contrario, forma parte de ese control mental, de ese poder del autor sobre la mente del lector, y desde luego a mí me ha hecho darle más puntos. Es absolutamente sublime, de principio a fin, y lo recomiendo al 100%.








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