EL TEOREMA DE KATHERINE – JOHN
GREEN
Autor: John Green
Título: El teorema de Katherine
Título original: An Abundance of Katherines
Editorial: Nube de tinta
Páginas: 320
Precio: 14,50€
Autor
John Green nació en Indianapolis en 1977, y se graduó en Lengua y Literatura Inglesa y Teología en el Kenyon College. Tras empezar carrera en el mundo editorial como crítico y editor, ha sido galardonado con el premio de honor Printz y el Premio Edgar por sus diversas novelas para público juvenil. Su última novela, Bajo la misma estrella, ha sido recibida por la prensa con un aluvión de críticas entusiastas y permanece en lo más alto de las listas de ventas de todo el mundo desde su publicación.
Sinopsis
Según Colin Singleton existen dos tipos de persona: los que dejan y los que son dejados. Él, sin duda, pertenece al segundo. Su última ex, Katherine XIX, no es una reina, sino la Katherine número diecinueve, que le ha roto el corazón. Para escapar de su mal de amores, y con el propósito de hallar un teorema que explique la maldición de las Katherine, Colin emprende junto a su amigo Hassan una aventura que le llevará a Gutshot, un pueblecito de Tennessee, y a la sospecha de que en la vida la inteligencia no siempre es la mejor compañera de viaje.
John Green, el autor de Bajo la misma estrella, nos regala una historia tocada por la emoción de un road trip, en una trama que combina de forma magistral golpes de humor, brillantes reflexiones sobre el amor y diálogos cargados de vida.
«Divertidísima, provocadoramente compleja y cien por cien entretenida.»
Kirkus
«Una historia afilada e inteligente donde la carcajada oscila entre lo deliciosamente inmaduro y lo sutilmente intelectual.»
La novela, impresiones
Antes de comenzar, quiero deciros
que he leído Bajo la misma estrella, de este mismo autor, pero me he visto
incapaz de hacer la reseña. Es un libro demasiado duro para mí.
Dicho esto, empecé El teorema de
Katherine con la idea en mente de que sería tan traumático como el anterior, y
mi sorpresa ha sido enorme al encontrarme con un libro divertido, que para nada
tiene similitudes (salvando las estilísticas al ser el mismo autor) con Bajo la
misma estrella.
En esta novela nos encontramos a
dos personajes principales, o podría decir que incluso tres: Colin, Hassan y
Lindsey, aunque esta última aparece después. Colin es un chico prodigio (de
estos que te recuerdan a Sheldon en cuanto ves su comportamiento), Hassan es el
amigo que habla sin tapujos, y Lindsey es la chica nueva que conocen y que
enseguida cae bien a todo el mundo.
Tras ser dejado por su novia
Katherine, Colin se queda un poco destrozado (en realidad, es la única parte
más o menos triste del libro), pero enseguida llega su amigo Hassan y le
propone hacer un viaje por carretera para olvidarse de sus penas. Ambos amigos
acaban en Gudshot, donde conocen a Lindsey. La madre de Lindsey les ofrece un
trabajo y se quedan allí unas semanas, período en el que vamos profundizando
poco a poco en cada uno de los personajes, pero sobre todo profundizamos en
Colin.
A lo largo de la novela hay
pequeños fragmentos del pasado de Colin (que a mí me han parecido muy
entrañables) gracias a los cuales conocemos mejor a este personaje, y lo que le
ha llevado a ser como es. Colin tiene una particularidad, y es que solo se
enamora de las chicas que se llaman Katherine (además, escrito tal cual). Estos
fragmentos se centran en algún momento concreto que pasó con una de esas
Katherines, en total fueron 19, así que tiene bastante que contar.
Es un libro que habla sobre todo
de amistad, te desternillas con los diálogos entre los dos amigos, pero no solo
eso, sino que abundan los momentos divertidos:
“Lindsey tosió, murmuró
«Gilipolleces» y volvió a toser.
Hollis abrió los ojos como
platos.
-¡Lindsey Lee Wells, pon una
moneda en el bote de tacos ahora mismo!
-Mierda – dijo Lindsey-. Una
polla. Puta mierda.-Se acercó a la repisa de la chimenea y dejó un billete de
un dólar en un bote de vidrio-. No hay cambio, Hollis.”
Me ha gustado mucho la
personalidad de Hassan, con su sinceridad retorcida y sus comentarios jocosos,
además de un poco exagerados:
“-[…] Tengo más hambre que un
niño el tercer día de un campamento para gordos.”
También me ha parecido un hecho a
destacar la importancia que se le da a los libros. Colin es un personaje que
lee muchísimo, y continuamente se están haciendo referencias a todo lo que lee; Lindsey, se queda muy impresionada con la velocidad a la que lo
hace. Frases como “Le gustaban todos los libros, porque le gustaba el mero acto
de leer, la magia de convertir los garabatos de una página en palabras dentro
de su cabeza” o “Los libros son el no va más de los dejados [esto lo
entenderéis si habéis leído el libro o cuando lo leáis]. Los dejas y te esperan
toda la vida; les prestas atención y siempre te corresponden” han hecho que me
sintiera completamente identificada con él en esos momentos.
Por otro lado, sí que es verdad
que hay un componente amoroso bastante fuerte en el libro, aunque bien es
cierto que queda relegado a un segundo plano, pues la principal protagonista es
sin duda la amistad. Me ha llamado la atención que una personalidad como la de
Colin pudiera sentir realmente lo que es el amor; me explico: algunos rasgos de
Colin hacen pensar que puede tener cierto grado de Asperger, y no te imaginas
que una persona con ese síndrome pueda sentir el amor como una persona que no
lo padece. Sin embargo, en algunas reflexiones que hace tras uno de esos
fragmentos en los que nos habla de “sus” Katherines, se ve que realmente siente
ese amor, y que lo vive de un modo igual al de personas como tú o como yo.
“«Puedes querer mucho a alguien – pensó -. Pero nunca puedes querer a alguien tanto como puedes echarlo de menos.»”
Y por último, destaco que la
reflexión final de Colin a todo su recorrido amoroso es un final perfecto. Es
una gran conclusión, y además es una moraleja muy bien fundamentada (yo me la
he creído).
“Y la moraleja de la historia es
que no recuerdas lo que pasó. Lo que recuerdas se convierte en lo que pasó. Y
la segunda moraleja de la historia, si es que las historias pueden tener dos
moralejas, es que los dejadores no son intrínsecamente peores que los dejados…
La ruptura no es algo que te hacen, sino algo que te sucede.”
Como dato meramente informativo, no he podido evitar hacer relación entre la situación de Colin a lo largo de toda la novela y su apellido: Singleton. (Single=soltero). Curioso, ¿verdad? Y también me ha gustado mucho que por una vez los genios se centren en la lengua y no en las matemáticas. A Colin le fascina hacer anagramas, y ya por eso a mí me ha enamorado.
Lo dicho, nada que ver con la
dramática
Bajo la misma estrella (que es otra gran novela que volveré a leer
pronto), y que seguramente te haga pasar
ratos muy divertidos. Incluso si eres
de risa fácil, alguna carcajada que otra te echarás, sobre todo con las notas a
pie de página. Esas sí que no tienen desperdicio.